12 Razones por las que nadar es mejor que correr

Ricardo Lozano

8 enero, 2018

La natación y la carrera son dos grandes clásicos del deporte, pero cuando las comparas cara a cara, el agua suele llevar ventaja por su versatilidad, su bajo impacto y su capacidad de mejorar la forma física sin castigar el cuerpo. Aquí te explicamos por qué, ampliando cada punto con datos reales y argumentos sólidos.

Sin duda la natación tiene algo especial: es de los pocos deportes que sirven a cualquier edad, en casi cualquier condición física y con un impacto muy bajo para el cuerpo. En el Club Natación Los Barrios lo vemos cada día: personas que llegan por salud, por mejorar su forma física o por puro disfrute… y se quedan porque descubren que el agua engancha.

Aquí tienes 12 razones reales y bien fundamentadas por las que nadar puede ser mejor opción que correr, o al menos, una alternativa más completa.

1. Flotación

La sensación de flotación/ingravidez en el agua es increíble. La percepción por si sola es liberadora. Los nadadores consiguen ejercitarse en un ambiente libre de pesos y tensiones, ¿en qué otro medio se puede conseguir eso?

Esa ingravidez no solo es agradable: es una ventaja técnica frente a correr. Mientras un corredor absorbe el impacto de cada zancada, un nadador puede entrenar más tiempo con menos fatiga acumulada. La flotación amortigua cualquier gesto y permite mover el cuerpo con libertad incluso cuando hay cansancio.

Esa sensación —solo superada por moverse en el espacio— es una de las razones por las que quienes prueban la natación… se quedan.

2. Bajo impacto

El agua reduce hasta el 90% del peso corporal que soportan las articulaciones. Esto significa que rodillas, caderas y columna trabajan sin castigo, algo especialmente valioso para personas que han sufrido lesiones o simplemente quieren cuidarse a largo plazo.

Mientras correr puede generar molestias, sobrecarga o inflamación en deportistas principiantes o poco acostumbrados, nadar permite entrenar más y mejor sin añadir estrés al cuerpo.

Por eso tantos corredores recurren a la piscina cuando quieren sumar volumen sin lesionarse.

3. No tienes que ducharte tras el entrenamiento.

El hecho de que ya estés húmedo facilita bastante tanto la acción de secarse y cambiarse justo al terminar o darse un pequeño enjuague. Esta peculiaridad hace que la natación sea el entrenamiento perfecto cuando vamos justos de tiempo.

Comparado con correr —donde el sudor puede ser un obstáculo para volver al trabajo o continuar con el día—, nadar permite entrenar y salir presentable en pocos minutos.

Para quienes tienen agendas apretadas, esto marca la diferencia entre entrenar… o no entrenar.

4. Más juguetes para entrenar en nuestra lista de deseos.

Aletas largas y cortas, palas, tubos, flotadores, tablas, y un largo etcétera. La enorme lista de accesorios para el entrenamiento permite variar nuestras sesiones de forma divertida y adictiva.

En carrera, la variedad se limita a las zapatillas y poco más. En natación, esos “juguetes” no solo entretienen: ayudan a mejorar técnica, fuerza, velocidad y coordinación. Además, renovarlos o probar nuevos accesorios hace que el entrenamiento sea motivador todo el año… y sí, también son regalos perfectos para Navidad.

5. Es un entrenamiento integral

Desde la cabeza hasta los pies, la natación usa todos los músculos de nuestro cuerpo. Cada estilo utiliza diferentes grupos musculares con intensidades distintas que quemarán grandes cantidades de calorías.

En correr, la carga se centra principalmente en piernas y core, mientras que nadar —especialmente a estilos como mariposa— es una de las actividades físicas que más calorías puede quemar por hora y que más equilibrio muscular genera. El resultado: un cuerpo fuerte y compensado.

6. Tres palabras: Los Juegos Olímpicos

Los Juegos Olímpicos son el evento deportivo más importante – atrae cerca de 4 billones de espectadores. La natación es el deporte olímpico más popular y ocupa 8 días de la franja horaria pico de la primera semana de los Juegos.

Esta presencia no es casual: la natación es espectacular, técnica, emocionante y accesible para el público. Mientras la carrera se divide en pruebas aisladas, la piscina mantiene la atención del mundo cada día con finales, récords y héroes que inspiran a niños y adultos por igual. Es un deporte que impulsa vocaciones.

7. Mejora la percepción corporal

La natación mejora la flexibilidad, el rango de movilidad y la fuerza funcional en el agua.

Eso se traduce en una mejora de la fuerza central y la estabilidad mecánica de las articulaciones, así como en una musculatura más fuerte y habilidades motoras desarrolladas. Los nadadores suelen tener un control corporal superior —propiocepción, alineación, equilibrio— en parte porque deben ajustar constantemente su postura para deslizarse en el agua.

Correr también mejora la condición física, pero no ofrece este trabajo tan completo de movilidad y propiocepción.

8. Grupos de nadadores son más sociales.

Aunque mirar a una línea oscura puede parecer monótono, también lo puede ser correr al mismo ritmo. Nadar en grupo hace alcanzar niveles de camaradería muy altos.

Entre series de entrenamiento, los nadadores tienen tiempo para hablar, bromear y compartir experiencias. Esta pausa natural entre repeticiones genera un ambiente social que en el running es mucho más difícil de crear, porque una conversación mientras corres suele durar… dos frases y un jadeo.

9. Variedad

Jamás hay necesidad de repetir dos sesiones de entrenamiento. Aunque algunos nadadores disfrutan de la consistencia de entrenos repetidos, la mayoría encuentra más motivante la mezcla constante de ejercicios.

La posibilidad de cambiar la brazada, trabajar diferentes sistemas energéticos, jugar con intensidades y usar equipo específico hace que la natación sea un deporte mentalmente estimulante.

Correr, en cambio, suele tener menos variedad real y depende más del ritmo y la distancia.

10. La natación te hace más listo

A tu cerebro le encanta nadar. La sangre y oxígeno extra te ayuda a estar más alerta, despierto y enfocado. Se liberan endorfinas, las hormonas que hacen que nuestro cuerpo se sienta “a gusto”.

Nadar requiere que la mente realice ajustes neuromusculares constantes para compensar desequilibrios creados por el movimiento continuo dentro del agua. Como resultado, mejora el equilibrio dinámico, la coordinación, los reflejos e incluso la capacidad cognitiva.

Correr también activa procesos cerebrales, pero el nivel de coordinación requerido en natación es mayor.

11. No se suda! …más bien no se siente que se suda.

Por supuesto que se suda al nadar, pero como el calor corporal se disipa rápidamente en el agua más fría, no se nota tanto como cuando se hace ejercicio fuera del agua.

Has intentado correr a más de 30°C? Tu camiseta se te pega en cuanto comienzas a ejercitarte. Nadar permite entrenar fuerte sin esa sensación incómoda de sobrecalentamiento constante. Es un plus enorme para quienes viven en zonas cálidas… como la nuestra.

12. El cuerpo del nadador

Hay una tonelada de beneficios saludables derivados de la natación, pero probablemente ninguno que sirva a la propia vanidad tanto como el tener un cuerpo de nadador. No te avergüences, te lo has ganado.

El desarrollo muscular equilibrado, la postura mejorada y el bajo porcentaje de grasa típico del nadador vienen de años de trabajo regular y técnico. Frente al cuerpo del corredor —más dominante en tren inferior—, el cuerpo del nadador suele ser más armónico.

Fuente: myswimpro.com
Traducción: R. Lozano

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